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grabado piedra greco romano

Tratados de: Ética

 
 

LA ÉTICA COMO BASE DE LA EMPRESA HUMANISTA



Es necesario entender el papel tan importante que tiene la ética en la empresa, pero para eso, primero es necesario saber qué es la ética y para qué sirve, y así entender mejor cómo aplicarla a la gestión empresarial y qué ventajas podemos obtener de la misma.

La ética es una rama de la filosofía que estudia el comportamiento humano desde el punto de vista moral. Es importante este matiz, ya que el estudio del comportamiento humano desde la perspectiva de otras disciplinas como, por ejemplo, la psicología, nos llevarán a obtener conclusiones, completamente, distintas. La ética se ocupa de la bondad o maldad de una acción y no de los motivos psicológicos o emocionales que influyen en la toma de decisiones para decantarse por una acción.

Si atendemos a la etimología del término, ética proviene de la palabra griega ethos, que quiere decir carácter, costumbre. La ética tiene que ver con nuestra manera de comportarnos habitualmente, hábito que va conformando nuestro carácter. A los hábitos que están bien orientados los llamamos virtudes y a aquellos hábitos que no tienden a un fin, en sentido ético, los llamamos vicios.
 
Ana Lopez de San Román posa sonriente en un sillón sn del hotel ILUNION Atrium Madrid

La ética es un saber eminentemente práctico, conocer la idea de la justicia no convierte a una persona en justa, para ello, ha de practicar la justicia y hacer de esa virtud un hábito.

La ética es un saber eminentemente práctico, conocer la idea de la justicia no convierte a una persona en justa, para ello, ha de practicar la justicia y hacer de esa virtud un hábito.

Los hábitos de conducta éticos se adquieren, no son innatos, se trata de “entrenarse” para poder adquirirlos, eso conlleva la voluntad de decidir cómo queremos ser.

Es importante entender que la ética se hace tangible en la práctica, tal y como explica esta cita: “la única forma de hacer real la ética es que haya personas que, queriendo, la lleven a la práctica” (Hortal, 2017, 26)

La ética también se caracteriza por su carácter voluntario, no se puede imponer. La libertad es la base de la ética. No se puede imponer a alguien que sea virtuoso, sólo se le puede invitar a serlo: “La ley manda una acción y, en caso de rebeldía, la impone coactivamente, pero en el ámbito moral, a diferencia del jurídico, sería vano ordenar a alguien ser virtuoso: el bien no se impone, al bien se invita.” (Gomá, 2019, 37)

ÉTICA Y EMPRESA

Vivimos en una sociedad de organizaciones en la que, si queremos lograr una sociedad mejor tendremos, necesariamente, que transformar las organizaciones. El impacto de las empresas y organizaciones en la sociedad dependerá de la gestión ética de las mismas. No podemos hablar de confianza sin introducir uno de los conceptos protagonistas del management del siglo XXI, como es la reputación.

El concepto sobre lo que es una empresa es el primer paso. No es lo mismo entender la empresa como una comunidad de personas, que entender la empresa como un conjunto de relaciones contractuales.

Una de las grandes ventajas de la ética para la empresa es, precisamente, su capacidad para generar confianza, algo que resulta decisivo para la supervivencia de las empresas ya que la confianza de sus grupos de interés es lo que les otorga la legitimidad para operar y desarrollar su actividad empresarial.
“La reputación es el paradigma de la buena empresa” (Villafañe, 2013, 5). La reputación armoniza el beneficio económico con la ética y la sostenibilidad.

Es un error pensar que se puede lograr el comportamiento ético de una organización sin el desarrollo ético de las personas que forman la organización, sin el desarrollo de sus virtudes. La ética se pone en práctica en las personas y así dentro de la empresa. Las empresas pueden ser auténticas “escuelas” para el desarrollo de las virtudes de sus personas. Se trata de un equilibrio entre la responsabilidad personal y la responsabilidad empresarial.

Tal y como afirma Argandoña: “…una buena empresa debe ser una empresa ética y un directivo no puede ser excelente si no es ético”. (Argandoña, 2014, 4)

Nuestros profesionales y, especialmente, los directivos, han de desarrollar y cultivar las virtudes. La ejemplaridad es, sin duda, una característica indispensable del directivo o del líder ético.

FORMAR EN ÉTICA



La ética resulta, muchas veces, relegada en nuestra sociedad y, también, en el ámbito educativo y en el ámbito empresarial ya que exige cierto sacrificio, precisa de autodominio y templanza, términos que tienen que ver con la fortaleza de ánimo y que, han dejado de formar parte de nuestro vocabulario corriente. La ética exige voluntad ya que trata de inculcar hábitos, como ya hemos mencionado. No se trata de ajustarse a un modelo de persona o de sociedad ideal, pero sí podemos contar con el conjunto de “valores universalmente consensuables” (Camps, 1993, 15) Estos valores universales son fruto de veinticinco siglos de pensamiento y son la base que inspira la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).

La formación de los profesionales en la empresa en estos “ideales éticos” puede contribuir en gran manera, a la construcción de mejores empresas, de las empresas que la sociedad necesita.

Bibliografía

Argandoña, A. (2014). La ética en la empresa y la ética del directivo. Boletín de Estudios Económicos, Vol. 69, No. 211, 2014, Pp 9 – 24. Cortina, A. (1994). Ética de la empresa. Claves para una nueva cultura empresarial. Palencia: Simancas ediciones. Gomá, J. (2019). Dignidad (G. Gutenberg, ed.). Barcelona. Hortal, A. (2017). Ética, conocimiento moral. Madrid: Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Villafañe, J. (2013). Propuesta para una Teoría de la Reputación Corporativa. Madrid: Pearson.  
 
imagen de el pensador