Cómo prevenimos el desperdicio alimentario en ILUNION Hotels
Anticipación y prevención: las claves de ILUNION Hotels frente al desperdicio alimentario
10 de marzo de 2026
El desperdicio alimentario se ha convertido en uno de los grandes retos para el sector horeca. Cada año, toneladas de alimentos perfectamente consumibles terminan en la basura, un problema que tiene importantes implicaciones económicas, sociales y ambientales.
La entrada en vigor de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario publicada en el BOE en abril de 2025 y que será plenamente aplicable a partir del 3 de abril de 2026 refuerza precisamente la necesidad de medir, prevenir y gestionar de forma responsable los excedentes. La normativa establece, entre otras cuestiones, la obligación de contar con planes de prevención del desperdicio y fomentar el aprovechamiento o la donación de alimentos a lo largo de la cadena alimentaria.
En ILUNION Hotels llevamos años trabajando en esta línea. Mucho antes de que la nueva normativa se aprobara, la compañía ya había comenzado a incorporar medidas para reducir el desperdicio en la operativa diaria de sus hoteles, desarrollando una política interna de desperdicio alimentario basada en los principios recogidos con el anteproyecto de ley.
Evitar que sobre, el verdadero objetivo
El enfoque parte de una idea sencilla: la mejor forma de combatir el desperdicio alimentario es evitar que se produzca.
“El foco está en la prevención. No se trata solo de gestionar lo que sobra, sino de evitar que sobre desde el principio”, explica Victoria Rodríguez Cerro, responsable corporativa de Food & Beverage de ILUNION Hotels.
Con esta premisa, la compañía ha ido introduciendo cambios en diferentes momentos del proceso, desde la planificación de compras hasta la forma en la que se presentan los alimentos a los clientes.
Ajustar procesos para evitar excedentes
Uno de los primeros pasos está en la planificación. Los equipos ajustan las compras en función de la previsión de ocupación y del número de comensales esperados, lo que permite producir solo lo necesario en cada servicio.
También se ha trabajado en la gestión de los bufés. En lugar de reponer continuamente bandejas completas, los equipos realizan reposiciones más ajustadas y recolocan los alimentos expuestos para mantener una presentación atractiva sin generar excedentes innecesarios.
Esto es especialmente relevante porque la normativa de seguridad e higiene alimentaria establece que los alimentos que se exponen en un bufé no pueden reutilizarse posteriormente.
Otra de las medidas adoptadas ha sido la reducción del tamaño de los platos en los bufés. El objetivo es fomentar un consumo más consciente: el cliente puede repetir las veces que quiera, pero evitando servirse grandes cantidades desde el principio que luego puedan terminar en la basura.
Medir para poder mejorar
La nueva normativa también pone el foco en la medición del desperdicio alimentario. Conocer qué alimentos se desperdician y en qué cantidades permite analizar los procesos y aplicar mejoras.
En este sentido, ILUNION Hotels está desarrollando pilotos con la herramienta Orbisk en los hoteles ILUNION Alcalá Norte e ILUNION Fuengirola. Este sistema permite diferenciar entre merma —los restos propios del proceso de preparación— y desperdicio real, que es el alimento elaborado o comprado que finalmente no se consume.
Contar con estos datos permitirá seguir mejorando la gestión del desperdicio en toda la red de hoteles.
Dar una segunda vida a los alimentos
Además de prevenir, la compañía también trabaja para aprovechar al máximo los alimentos que todavía pueden utilizarse.
En algunos bufés de desayuno se están incorporando elaboraciones realizadas con productos en perfecto estado que, de otro modo, podrían terminar desechándose. El pan o la bollería sobrante, por ejemplo, pueden transformarse en pudines o tartas que vuelven a ofrecerse en el desayuno, mientras que los recortes de quesos y embutidos pueden utilizarse como relleno para empanadas, hojaldres o empanadillas, dando una segunda vida a estos alimentos.
Estas recetas forman parte de un recetario interno de aprovechamiento que recoge propuestas de los equipos de cocina y que se comparte entre los hoteles para fomentar esta cultura.
Reducir el residuo final
Cuando los excedentes se producen, la compañía también trabaja para minimizar su impacto. En línea con su modelo social, parte de estos alimentos pueden destinarse a las personas trabajadoras de los hoteles.
Además, desde 2022 ILUNION Hotels mantiene una alianza con Too Good To Go, plataforma que permite ofrecer packs sorpresa con excedentes de comida a precios reducidos.
A estas iniciativas se suma la incorporación de biodigestores en algunos establecimientos, como en ILUNION Atrium, que permiten reducir el volumen de residuos orgánicos mediante un proceso biológico que los transforma en agua. Aunque no se trata de una herramienta de gestión del desperdicio alimentario como tal, sí contribuye a reducir el impacto del residuo final.
Con la entrada en vigor de la nueva normativa, el sector avanza hacia un modelo en el que medir, prevenir y gestionar el desperdicio alimentario será cada vez más importante.
En ILUNION Hotels, muchas de estas prácticas ya forman parte del día a día de la operativa de los hoteles, reflejando un compromiso con una gestión más eficiente de los recursos y con un modelo hotelero cada vez más sostenible, en un contexto en el que la reducción del desperdicio alimentario se consolida como uno de los grandes retos de sostenibilidad del sector turístico.
Últimas noticias