Manolo Reyes, nuestro adiós a un gran compañero
Manolo Reyes, nuestro adiós a un gran compañero
Hablar de los más de 30 años de Manolo Reyes en ILUNION Hotels es hablar de una parte fundamental de la historia de nuestra compañía. Hoy nos toca despedirlo, y cuesta encontrar las palabras.
Llegó cuando apenas tenía 25 años y, desde entonces, fueron muchos los hoteles, los equipos y las personas que formaron parte de su camino: Baeza, Menorca, Badajoz, Islantilla, Conil, Sevilla… En cada destino fue construyendo una trayectoria marcada por el compromiso y por un profundo conocimiento de nuestro negocio. Fue director de Puerta Triana, subdirector en Conil y asumió distintas responsabilidades a lo largo de los años, hasta regresar a Islantilla, donde volvió al área financiera, un ámbito que conocía especialmente bien.
Pero Manolo fue mucho más que los puestos que ocupó.
Era esa persona a la que todos podíamos acudir cuando había un problema, una duda o simplemente algo que resolver. Compartía lo que sabía con una generosidad desinteresada y mantenía una paciencia y una disposición para escuchar que quienes trabajaron con él recuerdan con enorme cariño.
Manolo hablaba mucho de sus hijos. De lo que hacían, de lo que le contaban, de sus cosas del día a día. Era fácil darse cuenta de lo importantes que eran para él y del orgullo tan profundo que sentía. Y detrás de él, siempre estuvo su mujer, apoyándole en cada paso. Hoy pensamos especialmente en ella, en sus hijos, y en todas las personas que le querían fuera de ILUNION Hotels.
También tenía planes. Quería jubilarse en ILUNION Hotels. Después de más de tres décadas y de haber pasado por tantos hoteles y responsabilidades, seguía imaginando su futuro junto a nosotros. Por eso su marcha repentina nos ha dejado a todos con la sensación de que esta historia se ha cerrado antes de tiempo.
Somos más de 2000 personas las que hoy formamos la familia de ILUNION Hotels, y muchas de ellas quizá no habéis tenido la oportunidad de coincidir con Manolo. A todos vosotros, sabed que detrás de los años, los hoteles y los cargos que ocupó, hay una persona que ha dejado una huella imborrable en nuestra manera de ser y de trabajar.
Quienes sí hemos tenido la suerte de compartir equipo y tiempo con él guardamos cientos de recuerdos: conversaciones, viajes, proyectos, problemas resueltos y aprendizajes compartidos. Y es precisamente en los pequeños detalles cotidianos donde más vamos a notar su ausencia. Porque después de tanto tiempo, ante cualquier cuestión o detalle del día a día, seguirá siendo inevitable pensar: «Voy a llamar a Manolo y se lo cuento».
Hoy esta gran familia que formamos despide a un compañero único. En nombre de todo ILUNION Hotels: GRACIAS POR TODO, MANOLO.