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Personas reunidas en una mesa revisando y firmando documentos durante una reunión de trabajo.

10 preguntas frecuentes en una entrevista de trabajo

 
 

10 preguntas frecuentes en una entrevista de trabajo y cómo responderlas siendo tú mismo


30 de octubre de 2026

Una entrevista de trabajo puede durar media hora y, sin embargo, empezamos a vivirla varios días antes. ¿Qué me preguntarán? ¿Sabré explicarme? ¿Qué digo si me preguntan por mis puntos débiles? ¿Y si me quedo en blanco?

Todos estos pensamientos son normales y habituales. La buena noticia es que una entrevista no debería consistir en aprenderse diez respuestas y recitarlas delante de alguien. Prepararla sirve para otra cosa mucho más sencilla: conocer lo que quieres contar de ti para poder hacerlo con tranquilidad cuando llegue el momento.

Si tienes una entrevista próximamente, estas son diez preguntas que probablemente te resulten familiares y algunas ideas para afrontarlas sin parecer que llevas un guion aprendido de memoria.



Antes de la entrevista: prepara tus argumentos


Hay algo que conviene tener presente antes de empezar. Quien tienes enfrente ya ha leído tu currículum. Si te han llamado, probablemente no quieran que se lo repitas de principio a fin.

La conversación sirve para descubrir lo que un CV difícilmente puede explicar: cómo trabajas, qué has aprendido de tus experiencias, qué te interesa, cómo afrontas los problemas y qué puedes aportar a otras personas.

Por eso, más que escribir respuestas completas, piensa en tres o cuatro situaciones reales de tu trayectoria: un logro del que estés orgulloso, algo que salió mal y te enseñó una lección, un momento en el que ayudaste a un equipo y un reto que te obligó a salir de tu zona de confort. Te serán mucho más útiles que diez frases memorizadas.

Persona mostrando un currículum durante una entrevista de trabajo, con otras dos personas sentadas frente a una mesa de reunión
Vista cenital de una entrevista o reunión profesional, con una persona sentada frente a tres participantes alrededor de una mesa de cristal con documentos y vasos de agua.


1. “Háblame de ti”


Esta pregunta que se suele usar para romper el hielo, parece sencilla. Y precisamente por eso a veces es una de las preguntas más difíciles.

No hace falta contar toda tu vida ni enumerar todos los puestos de tu currículum. Piensa en una presentación breve: quién eres profesionalmente, qué experiencias te han traído hasta aquí y por qué este puesto tiene sentido como siguiente paso.

Por ejemplo: “He trabajado los últimos años en atención al cliente y es una parte de mis tareas que disfruto especialmente. Soy eficaz resolviendo problemas y tratando directamente con personas. Ahora quiero seguir creciendo en el sector turístico y asumir nuevos retos.”

Breve, comprensible y, sobre todo, creíble.


2. “¿Por qué te interesa este puesto?”


Aquí, investigar antes de acudir a la entrevista sí que te da puntos para preparar tu argumentario. No basta con decir “porque me gusta la empresa”. Busca qué hace la organización, cuáles son sus proyectos, su manera de trabajar o qué te interesa concretamente del puesto.

Y luego relaciónalo contigo. Si estuvieras optando, por ejemplo, a trabajar en ILUNION Hotels, tendría mucho más sentido hablar de aquello que realmente te atraiga de su modelo que repetir unas cuantas palabras corporativas. La compañía sitúa la inclusión laboral entre las características de su modelo y cuenta con hoteles que funcionan como Centros Especiales de Empleo.




3. “¿Cuáles son tus puntos fuertes?”


Aquí tampoco necesitas elaborar una lista. Escoge dos o tres fortalezas relevantes para el trabajo y acompaña al menos una con una situación real.

Decir“trabajo bien bajo presión” cuenta poco. Explicar cómo reorganizaste las tareas cuando faltó un compañero en un momento complicado permite entender mucho mejor de qué eres capaz. Y es que una experiencia concreta suele explicar mejor una fortaleza que un adjetivo.


4. “¿Y qué necesitas mejorar?”


La famosa pregunta del defecto. Y no, probablemente no necesites decir que tu mayor defecto es ser “demasiado perfeccionista”.

Todos tenemos aspectos que mejorar. Reconocerlos no te convierte automáticamente en peor candidato. Lo interesante es explicar qué estás haciendo al respecto.

Puedes estructurarlo así: Qué me cuesta más; qué estoy haciendo para mejorarlo; qué he aprendido, etc.

Eso muestra algo bastante más valioso que una falsa debilidad: autoconocimiento y capacidad para aprender.


5. “Cuéntame un problema que hayas tenido en el trabajo”


El objetivo no debería ser demostrar que nunca tienes problemas.

Eso difícilmente resultará creíble. Busca una situación real y cuéntala de manera sencilla: ¿Qué ocurrió? ¿Qué hiciste tú? ¿Qué sucedió después? ¿Qué aprendiste?

No necesitas convertirte en el héroe de la historia. A veces una buena respuesta puede consistir precisamente en explicar cuándo pediste ayuda, escuchaste otra opinión o reconociste que tu primera solución no era la mejor.


6. “¿Por qué deberíamos contratarte?”


Puede resultar incómoda porque parece que te están pidiendo que te vendas.

Prueba a darle la vuelta:¿qué necesidad tiene este puesto y qué puedes aportar tú para cubrirla?

Puede ser experiencia técnica, conocimiento del sector, idiomas, capacidad de organización o trato con clientes. Pero también determinadas experiencias vitales pueden haberte proporcionado habilidades que no caben fácilmente en un currículum.

No necesitas demostrar que eres mejor que todos los demás candidatos. Solo explicar con claridad el valor que tú puedes aportar.
Persona sentada frente a otra en una mesa de oficina, revisando documentos durante una reunión.
Persona sentada frente a otra en una mesa de oficina, revisando documentos y sosteniendo un bolígrafo durante una reunión.


7. “¿Prefieres trabajar solo o en equipo?”


Casi nunca hace falta elegir uno de los dos extremos.

Piensa en cómo trabajas realmente. Recuerda que hay tareas que exigen autonomía y concentración y otras que mejoran al compartir perspectivas. Puedes explicar en cuáles te desenvuelves mejor y, sobre todo, cómo te adaptas a ambas situaciones.

Porque trabajar en equipo tampoco significa estar permanentemente de acuerdo. Significa escuchar, aportar, pedir ayuda cuando hace falta y asumir tu parte de responsabilidad.


8. “¿Cómo actúas cuando hay mucha presión?”


En turismo y hotelería existen momentos especialmente intensos y trabajos en los que surgen imprevistos.

La respuesta más convincente probablemente no sea “el estrés no me afecta”.

Resulta mucho más útil contar qué haces cuando aparece: establecer prioridades, organizar tareas, comunicar un problema a tiempo, pedir apoyo o concentrarte primero en aquello que no puede esperar.

Busca nuevamente un ejemplo y que tu experiencia hable por ti.


9. “¿Cuáles son tus expectativas salariales?”


Esta pregunta sigue poniendo nerviosa a mucha gente.

Llegar informado ayuda. Investiga previamente las condiciones habituales para puestos similares teniendo presentes factores como experiencia, funciones, jornada y ubicación.

Si no conoces las condiciones del puesto, también puedes pedir que te expliquen la banda salarial prevista antes de dar una cifra.

Y recuerda que las condiciones profesionales no terminan necesariamente en el salario: horario, conciliación, formación o posibilidades de desarrollo también pueden formar parte de tu valoración.


10. “¿Quieres preguntarnos algo?”


Sí, puedes hacerlo. Porque tú también estás haciendo una entrevista a la empresa.

Puedes preguntar:

• ¿Cómo sería un día habitual en este puesto?
• ¿Con qué equipo trabajaría?
• ¿Qué esperáis de la persona durante sus primeros meses?
• ¿Qué oportunidades existen para aprender y desarrollarse?
• ¿Cuál es el principal reto que tiene ahora mismo el equipo?

Las respuestas también te proporcionarán información para decidir si ese lugar encaja contigo. Ten en cuenta que la entrevista también sirve para saber si ese trabajo es para ti.

A veces ponemos toda nuestra energía en conseguir que nos elijan y olvidamos algo importante: nosotros también estamos eligiendo.

Fíjate en cómo te reciben, cómo hablan del equipo, qué importancia conceden al desarrollo profesional y si puedes visualizarte trabajando allí.

Y hay otro aspecto que merece atención: poder participar en un proceso de selección en igualdad de condiciones. La inclusión laboral no consiste únicamente en contratar a personas diferentes, sino también en eliminar barreras que pueden impedir que su talento llegue a verse.

Ese planteamiento tiene especial sentido en ILUNION Hotels. Los Centros Especiales de Empleo buscan precisamente favorecer la inclusión laboral, la autonomía y el desarrollo profesional de las personas con discapacidad.

Sus propias historias de empleados aportan, además, algo que encaja muchísimo mejor con el espíritu de Donde dormir es despertar que una colección de frases perfectas para superar entrevistas: detrás de un puesto de trabajo siempre hay una persona y una trayectoria.


No intentes parecer el candidato perfecto


Preparar una entrevista ayuda. Ensayarla también. Aunque hay una diferencia importante entre prepararse y construir un personaje.

Conoce tu trayectoria. Busca ejemplos. Investiga la empresa. Piensa qué quieres preguntar. Y cuando empiece la conversación, escucha antes de responder.

Quizá no encuentres las palabras perfectas para cada pregunta. No pasa nada.

Una entrevista no debería servir para encontrar a quien mejor se ha aprendido las respuestas, sino para descubrir qué puede aportar cada persona. Y eso difícilmente cabe en un guion.
Persona con chaqueta realizando un apretón de manos en un entorno de oficina, con otras personas desenfocadas en primer plano y fondo iluminado por grandes ventanales.

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