Diferencia entre becario y prácticas profesionales
Becario y contrato de práctica profesional: ¿cuál es la diferencia?
13 de octubre de 2026
Terminas tus estudios, empiezas a buscar oportunidades y aparecen términos que pueden generar cierta confusión: beca, prácticas, convenio, contrato formativo… ¿Significan todos lo mismo? no exactamente. Quédate, que te lo contamos.
Aunque tanto las prácticas formativas como el contrato para obtener práctica profesional permiten adquirir experiencia, no parten de la misma situación ni generan la misma relación con la empresa. Entender las diferencias puede ayudarte a saber qué esperar de cada oportunidad y cuáles son tus derechos.
Vamos a verlo de forma sencilla.
¿Qué significa ser becario o estudiante en prácticas?
Lo que habitualmente conocemos como una beca está vinculado, en muchos casos, a unas prácticas académicas o formativas.
Su finalidad es fundamentalmente educativa: trasladar a un entorno profesional parte de lo aprendido durante la formación y adquirir nuevas competencias con el acompañamiento de profesionales.
La persona que realiza estas prácticas continúa vinculada a su centro educativo y desarrolla su estancia en una organización de acuerdo con el correspondiente programa formativo.
La clave está precisamente ahí: el objetivo principal es aprender, no ocupar un puesto de trabajo ordinario.
¿Cuánto pueden durar las prácticas?
No existe una duración única para todas las prácticas. Dependerá del programa formativo, de si son curriculares o extracurriculares y de la normativa correspondiente.
En el caso de las prácticas académicas, por tanto, lo importante es consultar las condiciones concretas establecidas por el centro educativo y el acuerdo suscrito con la entidad en la que se desarrollan.
Además, las personas incluidas en los supuestos establecidos por la normativa para prácticas formativas y académicas externas quedan incorporadas al sistema de la Seguridad Social.
¿Qué es el contrato formativo para obtener unas prácticas profesionales?
Aquí encontramos una diferencia fundamental: ya estamos hablando de un contrato laboral.
El contrato formativo para la obtención de práctica profesional está pensado para personas que han terminado determinadas enseñanzas y necesitan adquirir una experiencia profesional adecuada a su nivel de estudios.
La persona contratada forma parte de la plantilla durante la vigencia del contrato, recibe una remuneración y cuenta con los derechos correspondientes a una relación laboral.
Por tanto, aunque aprendizaje y trabajo están presentes en ambas opciones, el punto de partida es distinto: en las prácticas académicas predomina la formación; en el contrato para obtener práctica profesional existe una relación laboral.
La regulación de esta modalidad contractual está actualmente desarrollada por el Real Decreto 1065/2025
Del aula al hotel: aprender trabajando con otras personas
Más allá de las diferencias jurídicas, ambas experiencias tienen algo en común: pueden representar una primera puerta de entrada al mundo profesional. Y esa primera oportunidad importa.
En ILUNION Hotels se vienen desarrollando diferentes iniciativas para acercar formación y realidad laboral. Por ejemplo, ILUNION Atrium ha acogido alumnado en prácticas gracias a la colaboración con la UFIL Sierra Palomeras, dirigida a alumnado con discapacidad y personas en riesgo de exclusión social.
También existen experiencias de formación práctica en hostelería dirigidas a jóvenes con discapacidad intelectual. Una de ellas permitió a seis estudiantes conocer tareas relacionadas con cocina, bar y restaurante en ILUNION Pío XII.
A ello se suman iniciativas para conectar directamente a estudiantes y empresa. En un Recruiting Day celebrado en Esden Business School, profesionales de Recursos Humanos de ILUNION Hotels presentaron al alumnado las competencias y conocimientos que la compañía necesitó en ese momento y realizaron entrevistas para el desarrollo de oportunidades laborales y de prácticas.
4 consejos para aprovechar tus primeras experiencias profesionales
1. Pregunta todo lo que necesites
Nadie espera que llegues sabiendo hacerlo todo. Aprovecha a las personas que te acompañan, pregunta y pide feedback. Estás allí precisamente para aprender.
2. No te centres únicamente en los conocimientos técnicos
Escuchar, trabajar en equipo, comunicarte bien, adaptarte a situaciones nuevas o entender las necesidades de otras personas también forma parte del aprendizaje profesional.
De hecho, el propio enfoque de empleabilidad de ILUNION Hotels pone el acento tanto en las competencias técnicas como en las habilidades sociales.
3. Conoce a las personas con las que trabajas
Tu primera experiencia te permite descubrir profesiones, departamentos y formas diferentes de trabajar. Hablar con otras personas de la organización puede ayudarte a entender hacia dónde quieres orientar tu propio camino.
4. Atrévete a aportar
Estar aprendiendo no significa permanecer en segundo plano. Pregunta, observa y cuando tengas una idea, compártela. La iniciativa también se entrena.
Las prácticas o un primer contrato no tienen por qué definir toda tu carrera. Son, sobre todo, oportunidades para descubrir qué sabes hacer, qué necesitas seguir aprendiendo y en qué tipo de entorno profesional quieres crecer.
Porque comenzar a trabajar no consiste únicamente en conseguir experiencia para añadir una línea al currículum. También consiste en encontrar un lugar en el que puedas aprender, aportar y crecer siendo tú mismo.
Y quizá ese sea el verdadero salto al mundo laboral.
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