Soñadores: Pilar Rondán
Cuando un final se convierte en principio
En ILUNION Hotels creemos que detrás de cada uniforme hay una historia que merece ser contada. Con esa mirada nace Soñadores, un proyecto para descubrir a las personas que dan vida a nuestra compañía más allá de su rol profesional.
Historias como la de Pilar Rondán, camarera de sala en ILUNION Caleta Park. A sus 65 años, demuestra cada día que el propósito no entiende de edad ni de etiquetas. Su energía, su cercanía y su forma de entender el trabajo hacen que quienes la conocen recuerden que nunca es tarde para empezar de nuevo.
Una pasión que rompe prejuicios
Pilar es una mujer vital, simpática y curiosa. Una de esas personas que no encajan en los estereotipos que a veces se asocian a la edad.
Entre sus aficiones están los videojuegos. Disfruta con sagas como The Legend of Zelda o Final Fantasy, demostrando que la curiosidad y las ganas de aprender no tienen fecha de caducidad.
En su día a día también comparte vida con sus dos nietos adolescentes (y dos perras), una convivencia que, como ella misma reconoce con humor, supone todo un reto. Pero si algo define su historia es su capacidad para seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve cuesta arriba.
Durante más de una década encadenó rechazos laborales. Su experiencia y su talento quedaban en segundo plano frente a un prejuicio que todavía pesa demasiado en el mercado laboral: la edad.
El reto de la discapacidad invisible
Hace 15 años, una otitis severa cambió su vida. Desde entonces convive con una discapacidad auditiva del 50 % y con acúfenos, un pitido constante que forma parte de su día a día.
Lejos de rendirse, Pilar gestiona esta realidad con una entereza admirable: “Procuro no pensar en ello porque, si lo hago, me vuelvo loca”. Su actitud es clara: no dejar que el ruido —ni el de los acúfenos ni el de los prejuicios— marque su camino. Y en el hotel ha encontrado el lugar perfecto para demostrar que su vocación de servicio sigue intacta.
Un hogar en ILUNION Caleta Park
Tras años de incertidumbre, y con 61 años, Pilar encontró en ILUNION Caleta Park una oportunidad de volver a empezar. Aquí descubrió algo que durante mucho tiempo otros no supieron ver: que la experiencia también es talento, compromiso y saber estar.
Su forma de atender a los huéspedes ha creado vínculos especiales con muchos de ellos. Cada temporada recibe cartas, dibujos y mensajes de cariño de clientes que recuerdan su trato cercano.
Un gesto que confirma lo que Pilar siempre ha sabido: que el trabajo puede ser mucho más que una rutina. Porque, como ella misma resume emocionada: “Lo que yo pensé que era un final, resultó ser, en realidad, un nuevo principio”.
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