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Cinco personas posando frente a un gran cartel promocional con el mensaje “Donde dormir es despertar” en un espacio interior moderno

Un café con: Carlos Arango

 
 

Carlos Arango, director general de DIRSE (Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad)

Entrevista por Teresa Zamora.


27 de enero de 2026

Durante años, la sostenibilidad fue vista como un complemento dentro de las organizaciones. Algo importante, sí, pero situado en un segundo plano. Hoy, sin embargo, su papel es cada vez más estratégico, más transversal y más determinante para el futuro de las empresas.

Carlos Arango, director general de DIRSE (Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad), ha vivido esa evolución en primera persona. Desde dentro de la profesión y desde una asociación que, en poco más de una década, ha contribuido a consolidar el rol de quienes trabajan para integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones.

Hablamos con él sobre el crecimiento de DIRSE, la creación de conciencia profesional, los desafíos éticos del sector y la necesidad —cada vez más urgente— de explicar mejor qué es la sostenibilidad y por qué nos va la vida en ello.

Un hombre y una mujer sentados en taburetes frente a un mural vegetal, junto al texto “Hoy el papel de la sostenibilidad es cada vez más estratégico, más transversal y más determinante para el futuro de las empresas”
Un hombre sentado en una cafetería gesticula mientras conversa, con una taza frente a él y un portátil en primer plano. En la parte superior se lee: “Hemos conseguido crear una conciencia colectiva, una forma de entender que la sostenibilidad es una profesión con identidad propia”

DIRSE ha crecido mucho en los últimos años. Desde tu punto de vista, ¿cuál dirías que ha sido la actividad más transformadora de la asociación en este tiempo?


Es verdad que DIRSE ha tenido un crecimiento enorme. Ya somos más de mil socios, contamos con delegaciones territoriales en toda España y hemos crecido de forma muy equilibrada en nuestras cuatro líneas de actividad: formación, recursos, advocacy y networking.

Pero si tuviera que señalar qué ha sido realmente transformador durante estos doce años, diría que es haber respondido a uno de nuestros principales objetivos: la defensa del profesional y de la profesión. Hemos conseguido crear una conciencia colectiva, una forma de entender que la sostenibilidad es una profesión con identidad propia y cada vez más relevante y estratégica dentro de las organizaciones.

DIRSE también se caracteriza por su capacidad para crear comunidad. ¿Qué logro reciente te hace sentir más orgulloso en términos de impacto?


Uno de los aspectos que más me gusta de DIRSE es que hablamos mucho de creación de valor compartido, porque en nuestro caso sí sucede de verdad. Gran parte de nuestra propuesta de valor no la desarrolla solo el equipo de gestión, sino los propios socios.

Un buen ejemplo son los toolkits, guías prácticas sobre sostenibilidad que contienen casos reales que elaboramos juntamente con nuestros socios corporativos, los cuales aportan un conocimiento y una experiencia muy valiosa.

También ocurre con las formaciones y los webinars, que suelen impartir los propios socios desde su área de especialización. Y lo mismo con el Panel de Expertos, un grupo de profesionales que se ofrecen voluntariamente para aportar conocimiento cuando desarrollamos posicionamientos, papers o documentos técnicos.

Al final, es esa conciencia colectiva la que permite generar impacto dentro y fuera de DIRSE.

Habéis presentado recientemente el Código Ético de la profesión. ¿Cuál ha sido el mayor desafío a la hora de definir qué significa actuar con integridad en un rol tan expuesto a presiones?


Creo que muchos de los dilemas éticos en nuestra profesión vienen del choque entre el corto y el largo plazo. Las presiones suelen estar vinculadas a los resultados inmediatos, mientras que la sostenibilidad trabaja con otros tiempos y otras formas de generar impacto.

Precisamente por eso, el código ético nace con una vocación muy clara: ser un documento de toda la profesión, no solo de DIRSE. Por eso lo hemos desarrollado junto a otras entidades del sector y expertos en ética.

Estamos muy orgullosos de la acogida que ha tenido, pero ahora tenemos un gran reto por delante, que es el despliegue: formar, comunicar bien y conseguir que los profesionales se adhieran y lo integren en su práctica diaria.

Mirando hacia atrás, ¿hay algún momento de tu carrera que marcara un antes y un después en tu forma de entender la sostenibilidad?


Al principio me acerqué a la sostenibilidad desde una visión más vinculada al impacto social o a la filantropía. Era algo bastante habitual hace años.

Pero fue a través de mi participación en DIRSE, del contacto con otros colegas de profesión y también gracias a mi mentor fue Javier Garilleti, cuando empecé a entender el carácter estratégico que podía tener la sostenibilidad.

Ahí tomé conciencia de que, cuando está bien diseñada y alineada con los objetivos del negocio, puede convertirse en un elemento verdaderamente diferencial para las empresas.

Un hombre y una mujer conversan sentados frente a frente en una mesa de un restaurante moderno, bajo una decoración de lámparas colgantes de diseño. En la parte superior de la imagen pone:
Una mujer conversa con un hombre en una mesa de un espacio luminoso. En la parte superior se lee: “La sostenibilidad va mucho de diálogo, de relacionarte con los grupos de interés y de entender realidades que van más allá de tu propio departamento”. En la parte inferior se indica que la directora de Marketing charla con Carlos Arango en el hotel ILUNION Atrium de Madrid

Desde tu experiencia, ¿qué rasgos de tu personalidad han influido más en tu forma de liderar?


Creo que la empatía y la capacidad de escucha son fundamentales en esta profesión. La sostenibilidad va mucho de diálogo, de relacionarte con los grupos de interés y de entender realidades que van más allá de tu propio departamento.

Y, sin duda, otra competencia clave es la resiliencia. La capacidad de adaptarte al cambio y de gestionar la incertidumbre, especialmente en un contexto regulatorio y social que cambia constantemente.

¿Con qué ideas equivocadas te sigues encontrando sobre los profesionales de sostenibilidad?


Todavía existe la percepción de que trabajamos poco, de que nos dedicamos al buenismo o de que la sostenibilidad no vende. Incluso, en algunos casos, se asocia erróneamente a una determinada ideología.

Pero la sostenibilidad no va de eso. Va de empresa, de inversión, de futuro, de crecimiento y de gestión de riesgos. No es algo ajeno al negocio, es parte esencial del mismo.

De cara a los próximos años, ¿qué competencias crees que serán clave para los líderes en sostenibilidad?


La capacidad de diálogo y de influencia es fundamental. La sostenibilidad es un ámbito muy transversal y hay que saber moverse dentro de la organización, influir en el comité de dirección y hablar el mismo idioma que las áreas de negocio o el área financiera.

Tenemos que mejorar la narrativa: explicar mejor lo que hacemos y vincularlo de forma más clara al negocio. Y, por supuesto, tener visión estratégica y entender bien cómo funciona el negocio.

Cuando necesitas recargar energía, ¿qué es lo que más te inspira?


Mi familia, sin duda. Es mi prioridad. También mis amigos y el tiempo compartido con la gente que quiero.

El deporte ocupa un lugar importante, especialmente el ciclismo. Y tengo una curiosidad muy personal por la geografía, los idiomas y el lenguaje. Me interesa mucho cómo hablamos y cómo cuidamos nuestra lengua.

Si tuvieras que resumir tu visión actual de la sostenibilidad en una sola palabra, ¿cuál sería?


Podría hablar de oportunidad y de futuro, pero también de incertidumbre e incomprensión. Aún queda camino para que se entienda bien qué es y para qué sirve.

Pero tengo claro que nos va la vida en ello. Y que también tenemos que mejorar la narrativa: explicar mejor lo que hacemos y vincularlo de forma más clara al negocio.

Tres personas conversan de pie en un espacio interior iluminado con plantas y decoración moderna. En la parte superior se lee: “Tenemos que mejorar la narrativa: explicar mejor lo que hacemos y vincularlo de forma más clara al negocio”. En la parte inferior se mencionan los cargos de Carlos Arango, Teresa Zamora y Elena Martín