Soñadores: Lucía Loscertales
Perfecta en su imperfección
Hay historias que no empiezan con una decisión, sino con algo que simplemente ocurre. Y a partir de ahí, todo consiste en aprender a convivir con ello.
La de Lucía Loscertales, recepcionista en ILUNION Romareda, comienza cuando apenas tenía unos meses de vida, tras una encefalitis vírica que le dejó secuelas físicas permanentes. Sin embargo, para ella nunca ha existido un “antes” con el que compararse. El cuerpo que tiene es el único que ha conocido, y desde ahí ha construido su forma de estar en el mundo.
En ese proceso, el entorno ha sido clave. Especialmente su familia, que le inculcó desde pequeña una idea que ha marcado su vida: ser “perfecta en su imperfección”. Una forma de entender la diferencia no como una barrera, sino como parte de la identidad.
Aprender a sostenerse
Pero más allá de la infancia, hay momentos que cambian el rumbo de cualquier historia. En el caso de Lucía, la pérdida repentina de su pareja, justo antes del confinamiento, supuso un punto de inflexión. Afrontar el duelo en soledad, sin poder salir de casa, le obligó a enfrentarse a una realidad para la que nadie está preparado.
Fue entonces cuando encontró en la escalada algo más que un deporte. Una forma de canalizar lo que sentía y, al mismo tiempo, una metáfora de su propia vida: avanzar poco a poco, adaptarse a cada dificultad y entender que no siempre se trata de llegar antes, sino de seguir subiendo.
Un lugar donde crecer
Su trayectoria profesional también ha sido parte de ese camino. Tras realizar sus prácticas en ILUNION Romareda, decidió quedarse y ya suma siete años en el hotel. Allí ha encontrado un entorno donde la confianza en su trabajo ha reforzado también su seguridad personal, en un espacio donde la discapacidad se vive con naturalidad.
Hoy, Lucía tiene clara una idea que atraviesa toda su historia: la importancia de vivir en el aquí y el ahora. Porque hay cosas que no se pueden cambiar, pero sí la manera en la que se eligen vivir.
Y en ese equilibrio, entre lo que ocurrió y lo que está por venir, sigue construyendo su propio camino. Paso a paso. Como en cada subida.
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