Un café con: Cristina Sánchez
Cristina Sánchez, directora ejecutiva de Pacto Mundial ONU España
Entrevista a Cristina Sánchez, por Teresa Zamora.
02 de julio de 2026
En un momento en el que las empresas están llamadas a ir más allá del resultado para convertirse en agentes reales de transformación, la sostenibilidad deja de ser una opción para convertirse en una responsabilidad compartida. En esta nueva conversación global, el Pacto Mundial de Naciones Unidas juega un papel clave como brújula que orienta el rumbo de las organizaciones hacia un impacto positivo.
Hoy, en Un café con…, conversamos con Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU en España, una de las voces más autorizadas para entender cómo las empresas pueden —y deben— liderar el cambio hacia un futuro más sostenible, justo e inclusivo.
En pocas palabras, ¿qué te movió a dedicarte a la sostenibilidad?
Los valores que representa la sostenibilidad. No solo la parte medioambiental, con la que siempre he estado muy sensibilizada, sino también y sobre todo, la parte social, que me toca mucho.
Estudié Relaciones Internacionales y trabajar en Naciones Unidas era como un sueño, era la representación de aquello a lo que aspiraba, tanto en lo profesional como en lo personal.
Al final, poco a poco fui construyendo mi carrera y ahora tengo la suerte de dirigir una iniciativa que me encanta. Me siento muy afortunada.
¿En qué crees más, en la capacidad de transformación de la sociedad o en las resistencias que nos vamos encontrando?
Yo, por naturaleza, soy optimista, así que, evidentemente, creo en la transformación de la sociedad. Cuando miramos con perspectiva a largo plazo y echamos la vista atrás, vemos que, en general, la sociedad ha evolucionado hacia mejor.
Es cierto que en el mundo de la sostenibilidad corporativa estamos viviendo vaivenes, muy afectados por la situación geopolítica, por ejemplo, la llegada de la administración Trump o conflictos como la guerra en Ucrania o de Oriente Medio, además de la pandemia, que no ocurrió hace tanto.
Todas estas situaciones ponen en riesgo dónde ponemos el foco y nuestra energía, tanto en los negocios como a nivel personal.
Yo creo que las personas y las organizaciones resilientes son las que miran a largo plazo y no se dejan despistar por estos discursos o estos movimientos geopolíticos.
En cualquier caso, los datos avalan ese optimismo. De hecho, en el Pacto Mundial seguimos creciendo en los últimos años. Y sabemos que el 80 % de la ciudadanía europea incorpora la sostenibilidad a sus hábitos de consumo, aunque queda por hacer, porque de ellos, solo el 27 % dice hacerlo siempre.
La conclusión es que hay sensibilidad, pero ese compromiso todavía tiene que desarrollarse y evolucionar.
Para quien no esté familiarizado, ¿qué es el Pacto Mundial de la ONU?
El Pacto Mundial de la ONU es la mayor iniciativa de sostenibilidad del mundo. Se creó en el año 2000 por el entonces secretario general Kofi Annan, con el objetivo de dar a los negocios una cara más humana.
Nuestra misión es ayudar y acompañar a las empresas a incorporar la sostenibilidad en sus estrategias de negocio, porque Naciones Unidas considera el sector empresarial como un actor fundamental para avanzar en la protección del planeta y el desarrollo de las personas.
Trabajamos desde una sede central en Nueva York y a través de redes nacionales. Hay unas 70 redes en todo el mundo y alrededor de 25.000 empresas adheridas, cerca de 2.000 aquí en España.
Nuestro trabajo consiste en acompañar con formación, herramientas y conocimiento en ámbitos como derechos humanos, normas laborales, medioambiente o lucha contra la corrupción, adaptándonos a las necesidades de cada tipo de empresa. Tenemos que segmentar mucho, porque no es lo mismo lo que necesita una hotelera grande que una pyme del sector agro, por ejemplo. La escucha activa para nosotros es clave para identificar qué necesita cada empresa para luego acompañarla en ese camino.
Y, llevándolo al ámbito del turismo, ¿dónde ves que el sector está fallando todavía?
El turismo, de manera amplia, es básico para la economía española y, precisamente por eso, tiene impactos importantes.
Desde el Pacto Mundial hemos creado distintos grupos de trabajo para entender los riesgos y las oportunidades del sector, así como para identificar las principales barreras en materia de sostenibilidad.
En uno de estos grupos, en 2023, identificamos varios retos relevantes. En el ámbito medioambiental, además de la descarbonización, que es común a todos los sectores, destacan cuestiones como la gestión del agua, el impacto en las costas, la economía circular, el desperdicio alimentario o la protección de la biodiversidad.
En el ámbito social, al ser un sector que representa más del 12 % del PIB y genera mucho empleo, son clave la diversidad, la inclusión y la garantía de trabajo decente.
Aun así, el sector está avanzando. Hemos visto una evolución interesante en los últimos años: cada vez más empresas buscan soluciones y también hay más intercambio de aprendizajes entre ellas.
¿Qué papel debería jugar el sector en esa transición?
Es una pregunta interesante. Creo que la prioridad y la urgencia las debe fijar cada empresa, analizando primero dónde están sus riesgos, porque la sostenibilidad no deja de ser una forma de gestión de riesgos. Antes se entendía sobre todo como filantropía, como la parte menos vinculada al negocio. En los últimos años, por múltiples factores, se ha convertido en algo estratégico.
Hemos visto esa evolución en todos los sectores, impulsada por la presión legislativa, el interés de los inversores, las exigencias de los consumidores… La propia transformación de la sociedad ha hecho de la sostenibilidad un factor clave tanto para la gestión de riesgos como para la competitividad.
Eso es, precisamente, lo que observamos en el Pacto Mundial, que una aproximación madura a la sostenibilidad pasa por conocer bien tu empresa, identificar sus impactos y, a partir de ahí, priorizarlos. Ahí es donde queremos ayudar. Una compañía hotelera, por ejemplo, no afronta los mismos riesgos en la costa que en el interior, ni en un país u otro, y es ese conocimiento del negocio el que permite a cada empresa priorizar sus riesgos y potenciar su impacto positivo.
En el caso del turismo en España, creo que partimos con ventaja. España está reconocida como uno de los países a la vanguardia en la gestión turística, y eso es una oportunidad para diferenciarnos como un destino de calidad y sostenible. Ahí reside nuestra ventaja competitiva frente a otros destinos: no se trata de un turismo sostenible por sí mismo, sino basado en una gestión sostenible. Con toda la experiencia que tenemos en el sector, España está muy bien posicionada para diferenciarse desde el cuidado de las personas y la protección del medioambiente. Para mí, sin duda, es una oportunidad.
Estamos ya cerca de 2030, ¿qué es lo que más os preocupa?
Nos preocupa el ritmo. Solo el 18 % de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) avanza al paso adecuado. No es tanto un retroceso como una ralentización, influida por la pandemia, los conflictos y la polarización política.
Aun así, también hay avances importantes a nivel global, por ejemplo, en educación, sanidad o igualdad de género. En España, además, el ámbito empresarial ha demostrado un compromiso muy importante y podemos decir, con orgullo, que las organizaciones en España están muy bien posicionadas y muy comprometidas con los ODS.
¿Crees que las empresas están entendiendo realmente lo que significa la inclusión?
Todavía no del todo. Los datos nos indican que existe una brecha significativa entre el cumplimiento legal y la adopción de un modelo estratégico de inclusión como el que tiene ILUNION Hotels. De hecho, estos dos últimos años hemos trabajado con la Fundación ONCE en un toolkit, Cómo integrar la discapacidad en la estrategia corporativa”, y aunque hemos visto avances, seguimos lejos de tener negocios realmente inclusivos con la discapacidad.
Las cifras lo reflejan: en España, el 10 % de la población tiene algún tipo de discapacidad, pero solo una de cada cuatro personas con discapacidad y en edad de trabajar tiene empleo. Ahí hay una brecha evidente.
Desde el Pacto Mundial entendemos que hay que ayudar a las empresas a ver el retorno tan positivo que tiene contar con plantillas diversas y, en concreto, con discapacidad. En ese sentido, el caso de ILUNION Hotels nos parece especialmente interesante de compartir, porque la inclusión está integrada desde el propio core, desde la estrategia de la organización y, eso no quita para que sea una de las empresas más competitivas de su sector.
Según nuestros datos, las grandes empresas van por delante en inclusión. El 70 % ya aplica medidas, mientras que en las pymes y microempresas la cifra baja al 29 %. En las primeras, influyen la presión legislativa, el tamaño de las plantillas, el presupuesto disponible y la capacidad de generar una cultura empresarial con políticas internas sólidas. En las empresas más pequeñas, en cambio, cumplir esos objetivos resulta más difícil. Nuestro propósito es acompañar a las empresas en esa transición hacia modelos más inclusivos, tanto de puertas hacia dentro, como hacia los clientes.
Y es que la inclusión también es una oportunidad de negocio. Si el 10 % de la población tiene algún tipo de discapacidad, esas personas también quieren irse de vacaciones y disfrutar del ocio. Lo interesante de la visión de ILUNION Hotels es que no se dirige únicamente a las personas con discapacidad, sino que amplía de forma inteligente su clientela potencial. No son hoteles para personas con discapacidad: son hoteles para todo el mundo. Pero ese porcentaje de población que tiene alguna discapacidad, de manera natural, va a preferir un hotel accesible.
Es una perspectiva que todavía no vemos todo lo extendida que nos gustaría, y no solo en el sector hotelero. Por pura cuestión de negocio, abrirse a otros públicos tiene sentido. Es un ejemplo claro de cómo esa visión de la sostenibilidad, en este caso social, genera más competitividad. Porque no es solo que sea posible, es que es rentable.
¿Es ILUNION Hotels un buen ejemplo de sostenibilidad?
Todas las empresas tienen retos, e ILUNION Hotels también, por supuesto. Pero lo cierto es que la diversidad y la inclusión están en los cimientos de la empresa, y eso hace que su modelo de negocio sea un referente en el sector del turismo.
De hecho, cuando hablamos con otras empresas del sector, os ven como una referencia, sin duda. Es un gran ejemplo de cómo la sostenibilidad y los derechos humanos, que es donde englobamos desde el Pacto Mundial todo lo relacionado con la diversidad y la inclusión, funcionan como una palanca de competitividad empresarial. Y vosotros lo habéis demostrado.
Además, ILUNION es una empresa muy participativa y activa: con el Pacto Mundial desarrollamos muchísimos proyectos juntos. Eso no quita que tengáis retos por delante, propios del sector. Quizá el mayor sea el medioambiental: la descarbonización, la biodiversidad y, como comentábamos antes, la gestión del agua y la energía o el desperdicio alimentario. Son desafíos intrínsecos al turismo en los que ya estáis trabajando y en los que, poco a poco, se avanza de una manera muy interesante.
Si pudieras dejar una idea en la mente de quienes nos escuchan, ¿cuál sería?
Hay muchísimas, pero si me tengo que quedar con una, y en este contexto de incertidumbre, me quedo con esta: la sostenibilidad trae competitividad y beneficio para todas las personas. Creo que es el mensaje que tenemos que repetirnos a nosotros mismos y en el que debemos seguir trabajando.
¿Qué le dirías a tu yo de hace unos años?
Me diría que he acertado con el trabajo que elegí, que la sostenibilidad es algo interesante y estratégico, que ha alcanzado un nivel técnico muy importante; y me diría que no deje de aprender y que disfrute del camino.
¿Tuviste algún momento de duda?
Empecé a trabajar en sostenibilidad justo con la crisis de 2008, cuando ni siquiera se llamaba así: se llamaba Responsabilidad Social y era todo muy incipiente. No había datos, no había grandes ejemplos de empresas exitosas con un negocio basado en la sostenibilidad, y tampoco existía legislación. Con la crisis económica, la pregunta siempre era: “¿esto va a desaparecer dentro de las empresas o no?”. Pero aquí seguimos y no hemos dejado de crecer.
Nunca he tenido grandes dudas sobre el futuro de la sostenibilidad, pero sí ha habido momentos más duros que otros. Ahora, además, al ser una iniciativa de Naciones Unidas, vivimos un momento delicado: la ONU atraviesa una crisis importante, sobre todo a nivel económico, con el recorte de Estados Unidos, uno de los grandes donantes. De hecho, ya se están viendo las consecuencias en la ayuda al desarrollo, especialmente en salud, como en las campañas de vacunación en África.
¿Hay algún imposible que te gustaría derribar?
Me gustaría que la gente dejara de cuestionar la sostenibilidad, que dejaran de preguntarme si esto va a desaparecer. Ojalá pasáramos ya a otra fase de la conversación. Los departamentos de sostenibilidad forman parte de las estructuras de las grandes empresas, y para mí ese debate ya está superado.